Macarena Díaz Sánchez
INTRODUCCIÓN
Desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XIX estuvo vigente el movimiento intelectual conocido como Ilustración. Entre sus ideas principales cabe destacar el ansia de libertad, igualdad y progreso por parte del pueblo, con el fin de encontrar la felicidad.
Además, esta corriente tenía como protagonista la razón, la cual ayudaba al poder emancipador de los ciudadanos. Como consecuencia de ello, van a surgir un gran número de corrientes y pensamientos filosóficos, que gestionaran un antes y un después a la hora de contemplar el mundo y su origen. Así bien, esto generará una bipartición de la Ilustración, aquellos que admiten que los principios solo se fundamentan por medio de la razón, conocidos como radicales, y los conservadores, que admiten que hay una parte religiosa que debe de ser preservada.
En este ensayo pretendo mostrar los diferentes métodos de la filosofía, puesto que estos han incentivado a obtener diferentes perspectivas en tanto que de nuestra presencia y origen se trataba. En primer lugar, comentaré “La peligrosa idea de Darwin” de Dennet, donde mostraré el impacto y las críticas que supuso la teoría darwinista, por parte de los creyentes. Por otro lado, hablaré en profundidad de la fenomenología de Husserl y sus interpretaciones. El fin de este punto, es tratar de acercarnos a Heidegger y, en correlación con él, Kant llegando, así, a “Kant y el problema de la metafísica” con el objetivo de destacar la finitud del conocimiento humano. Por último, comentaré “Imágenes de deseo e ideología. Para una interpretación dialéctica de la cultura” escrito por Romero Cuevas. Podemos llegar a pensar, que los textos no presentan una gran coherencia, sin embargo, una vez hable de ellos, vamos a poder observar cómo todos tienen una forma de entender el mundo.
LA PELIGROSA IDEA DE DARWIN
Lo que desarrolló la teoría darwinista fue el interés en Darwin sobre las especies humanas y animales, en cuanto a la herencia heredada. Es decir, cómo podía sobrevivir la diversidad con la gran competencia que se presenta entre diferentes especies. En relación con ello, podemos hablar de Mendel, conocido por la hipótesis de los guisantes,la cual destaca por la explicación genética mediante guisantes, estudiando así la herencia.
Ambos, pudieron rescribir la biología y la historia de nuestro planeta, con el resultado de crear una explicación al desarrollo de la vida. Como consecuencia, esto ha resultado ser conflictivo en la religión. Sin embargo, esta teoría no es solo científica, pues influye de forma profunda en las creencias. Tendemos a pensar que los científicos y los filósofos no son creyentes, pero no es pertinente globalizar ya que no todos son ateos, pues, aunque estén de acuerdo con la idea de Darwin, también son partidarios de un Dios que da significado a sus vidas, ayudando a no caer en la desesperación. Podemos pensar que no es lo mismo el Dios de los cristianos que el de los científicos o filósofos, pero en algo se complementan y es en la certeza de que la vida tiene un significado.
Algunas personas se sienten acorraladas porque la teoría científica está basada a una serie de principios empíricos, mientras que la religión se caracteriza por la fe, siendo un sentimiento que presentan los humanos. No obstante, ¿dónde se entrelaza el filósofo y el científico? La ciencia, en ningún momento, puede estar desvinculada de la filosofía, puesto que ambas se complementan para conocer el porqué de las causas, lo que desemboca en la teología. En relación con este principio, es necesario hablar del fideísmo siendo una tendencia teológica que insiste en que la religión tiene unos objetos que no son de demostración racional, no creemos en ellos porque hayamos llegado a ellos a través de la razón, sino porque tenemos fe. Aquello que es creído por la fe esta complementado por la razón.
LA FENOMENOLOGÍA
La fenomenología es un término complicado de definir debido a su carencia de sentido común, pues esta va a abordar cuestiones complejas. Para poder comprender con mayor precisión la fenomenología, podemos poner la alegoría de la caverna platónica como ejemplo. Como ya sabemos, en una caverna hay unos hombres atados, observando unas sombras debido al reflejo del fuego. Por lo tanto, el único conocimiento que poseen es el de las sombras, clasificándolo como “verdadero”. Uno de los prisioneros se escapa y al salir, observa el mundo, vislumbrando, así, la falsedad en la que estaba sometido. En consecuencia, el hombre vuelve a la cueva a salvar a sus compañeros, pero estos se rehúsan e incluso le matan.Aquellos que estaban recluidos vivían en relación con sus prejuicios, y no aceptaban el vivir en falsedad. El fin de la fenomenología es acabar con dichos prejuicios que nos encadenan a la carencia de cuestionamiento y a la pérdida de conocimiento.
Para Husserl, la iniciativa por el pensar y la pasión que nos atrae a conocer el mundo en su totalidad es la idea de la fundamentación filosófica porque la filosofía es la que nos induce a la adquisición de la verdad por medio del conocimiento. Con ayuda de este instrumento, podemos llegar a observar lo primordial y esencial que es lo racional, pues con la razón podemos progresar y alzar nuestro conocimiento para poder llegar a conocer todo lo que nos rodea, porque nuestro fin es salir de la caverna para llegar a conocer el
Bien, a través del progreso obtenido por el uso de la razón. Así bien, cuando nos preguntamos por las cosas de nuestro alrededor, nuestro conocimiento se amplia, ya que nuestro objetivo es saber la verdad. Es decir, aquel que cuestiona y reflexiona hace filosofía. Por lo tanto, la fenomenología rechaza en todo momento la huida hacia la autorreflexión.
Sin embargo, el conocer la verdad a menudo es complicado, pues nuestro conocimiento posee unas limitaciones, las cuales nos dificultan las respuestas sobre el sentido último de la vida y su comprensión previa del ser. En correlación, la hermenéutica servirá como herramienta con la cual podremos interpretar y comprender aún mejor. Según Heidegger, para poder llevar a cabo una interpretación más precisa tenemos que partir de un punto de mira fijado, una dirección de la mirada ubicada en el pasado y el horizonte. El objetivo de la filosofía no es, ni más ni menos que encontrar el sentido más profundo, y en concordancia con ello llegar a la verdad. Esto desembocará en el intento de descubrir la existencia del hombre. Esa existencia, es mejor conocida como Dasein, y su investigación se basa al estudio del ser humano como un ente en relación con todo lo que le rodea, es decir, esta intrínsecamente ligado al mundo y no es separable. Todo esto puede ser nombrado vida fáctica y es el objeto de la filosofía. La vida fáctica se encuentra en relación con el cuidado de la observación, la cual puede unirse a la ciencia, conocida por su modo de ser. Podemos observar, cómo Heidegger liga el conocimiento del ser por medio de la ciencia, pues no parte del pensamiento como principio fundamental, sino que ese pensamiento tiene que depender del tiempo, porque el hecho de que el ser dependa del tiempo gestionará una finitud hacia él.
Como hemos dicho anteriormente, el conocimiento humano es finito lo cual conduce a la imposibilidad de llegar a ciertas respuestas. La observación nos hace conscientes de la objetividad, ya que con ella podemos ver la realidad tal y como es. No obstante, para no permanecer estancados debido a nuestras limitaciones nos acercaremos a la intuición.
Para Kant, no sabemos lo que es la felicidad, ni sabemos qué medios hay que seguir para obtenerla. Esto genera una incomprensión de fin, pero intento intuir cuáles son los mejores medios para aproximarse a él. Kant se interesa por conocer el ser y su realidad, partiendo de las limitaciones que posee el ser humano en tanto que conocimiento. Sin embargo, el hecho de que el hombre se acerque a la ontología carente de condicionamientos se vuelve una infinitud ontológica, donde el hombre no forma parte al ser finito. Centrándonos en la verdad, esta solo podrá existir si está el ser-ahí. Es decir, la verdad formará parte de nuestra realidad si nosotros, los hombres, existimos dentro de ella, porque no habrá verdad si se carece de nuestra presencia, pues de la nada, nada es.
La nada, la cual es tomada como un camino sin salida, que gestiona angustia hacia el ser, pues está en incomprensible. No obstante, la filosofía tiene el fin de hacer que el hombre se desencadene de estos sentimientos pesimistas en cuanto a la limitación del conocimiento, pues hay que hacer que el hombre, por sí mismo, se sienta en una plena libertad.
Comparando el darwinismo con la fenomenología, podemos percatarnos que Darwin se basa en algo más naturalista y científico. Además, por parte su parte, hemos observado que la religión y la ciencia pueden ir unidas, e incluso, puede haber científicos y filósofos que sean creyentes, ya que no es algo tan contradictorio como suponía la Ilustración, pues veía a ambas percepciones como enfrentadas. Pensamos que estos no creen en el Dios católico porque el método que siguen es suficiente para responder a las cuestiones del origen, sin embargo, para algunos no es suficiente ya que Dios es el que calma el enigma de lo que hay más allá, llegando a proporcionar consolación y esperanza. Mientras tanto, la fenomenología, se opone a lo exterior, ya que está lleno de prejuicios. En concordancia con ello, podemos hablar de lo dicho sobre Kant, pues el término “Dios” presenta infinitud y nosotros, los seres humanos, solo podemos conocer la finitud debido a nuestro pensamiento finito y objetivo. Como consecuencia, hay partidarios que están totalmente en contra con dicho término calificándolo como subjetivo, puesto que Dios es indescriptible y no sabemos con totalidad cómo nos ha creado. Por ello, los ateos consideran más probable y creíble seguir un método más cercano a la razón, ajeno a las ilimitaciones, pues para poder acercarnos al conocimiento de la verdad necesitamosregirnos por métodos objetivos, presentes en nuestra realidad y totalmente comprensibles para nuestro pensamiento finito.
UNA INTERPRETACIÓN DIALÉCTICA DE LA CULTURA
En el sueño, según Freud, podemos experimentar unos deseos inconscientes que conducen a una serie de ideas en imágenes, generando un recuerdo de lo vivido y experimentado. Esto puede producir la fuerza de la interpretación de los sueños. El fin de esta interpretación es reforzar la independencia del sujeto. Partiendo de aquí, van a surgir diferentes interpretaciones sobre la cultura. En primer lugar, Benjamin no se centra solo en el individuo, sino más bien en lo colectivo, pues el individualismo ha ido acrecentando los bienes privados. A partir de ello, Benjamin se va a interesar en la interpretación por parte del conjunto, teniendo presente la cultura, economía, política... Al mismo tiempo que surgen los avances tecnológicos, se produce una alteración en las consciencias de los seres humanos, pues las nuevas invenciones producían una satisfacción a las necesidades humanas, pero a la vez suponían un cambio en el subconsciente, dando como resultado una alteración en la imaginación. Esta inquietud afirmó que los hombres sueñan y, por ello, están condicionados por parte de los estímulos de la sociedad.
Para Buck-Morss, el pasado juega un gran papel para el presente, puesto que los esfuerzos constantes de la sociedad provocarán consecuencias en el presente. La interpretación del mundo de los sueños sobre el pasado la encasilla como algo político que pretende generar una satisfacción. Además, reflexiona acerca de lo dicho por Benjamin, clasificándolo como meros deseos utópicos. Solo puede surgir una realidad si todos estamos a favor de ella.
Anteriormente, hemos hablado de la hermenéutica, sin embargo, este principio puede tener diversas derivaciones. En primer lugar, Jameson va a dirigir un enfoque a la hermenéutica política. Esta muestra una oposición hacia el sujeto consciente individual del que habla Freud. Esto genera una falta de validez por parte de la hermenéutica política, ya que el deseo que presentan los hombres es privado. Es decir, pensamos en lo social, pero lo hacemos de forma egoísta, ya que solo pensamos en lo que nos puede afectar. En consecuencia, surge la “psicología de la producción utópica”, la cual se centra en lo histórico. A raíz de ello, Jameson propone una hermenéutica negativa cuyo objetivo es revelar la función ideológica acorde a la cultura, y la hermenéutica positiva conocida por descubrir la fuerza que presenta la utopía.
Macarena Díaz Sánchez
Blanca Toledano Benito
Cada vez más personas en el mundo sufren depresión. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que por lo menos el 5% de los adultos padece esta enfermedad. Diversos estudios confirman, además, un incremento de los casos de depresión tras la aparición del COVID-19, pues el virus sumió al mundo en un mar de incertidumbre. La tristeza, la angustia existencial y la melancolía se sitúan como temas predilectos en la narrativa de Espido Freire. Sin embargo,‘’por una vez he escrito una novela que acaba bien’’, afirmó recientemente la escritora bilbaína. Nacida en 1974, se ha convertido en una de las autoras más consolidadas del panorama literario nacional. Con la publicación de De la melancolía (2019), su última novela, pretende ofrecer al lector un mensaje de esperanza y superación ante uno de los grandes males de la sociedad actual: la depresión.
Dicho trastorno, encarnado por la protagonista, supone una realidad que debe hablarse a viva voz, con el fin de ir deshaciendo la vergüenza y el estigma que giran a su alrededor. El personaje principal, Elena, cae en un episodio depresivo al ser abandonada por su marido. La protagonista sufre al no cumplir las expectativas que los demás depositan sobre ella. Así, entenderá que debe desprenderse de todas ellas y seguir un camino diferente al que otros habían establecido. Son especialmente las lectoras, sostiene la autora, quienes se sentirán muy identificadas acompañando a Elena en su proceso de superación y renacimiento, pues nos han enseñado a no ocupar ciertos espacios y a no molestar. La protagonista nos cuenta en primera persona que existe una salida y que las tormentas, por duras que sean, llegan a su fin.
Por otra parte, los diferentes personajes se ven obligados a sufrir las consecuencias de la crisis económica del 2008, que tantos estragos causó (y sigue causando) en nuestro país.
La crisis, señala Espido Freire, ayuda a discernir entre qué es lo importante y qué es lo accesorio. De la melancolía supone entonces una obra que anima al lector a examinar su dolor, a abrazarlo pero, también, a abrazarse a uno mismo y a los demás, pues las buenas compañías son igualmente sanadoras. El mensaje esperanzador que encierra la novela viene acompañado de la gran habilidad de la autora al reflejar los estados anímicos de sus personajes, fundamentalmente femeninos. A pesar de que la obra no es autobiográfica, la escritora ha hablado abiertamente en numerosas ocasiones de los trastornos psicológicos que ha padecido; no solo habla sin miedo de la depresión, sino también de los trastornos de la conducta alimentaria. La literatura, entendida como medio de representación de la vida misma, ayuda a comprender y atravesar muchos momentos difíciles. De esta manera, al abrir su última novela descubrimos que Espido Freire la dedica a quienes han sido heridos alguna vez por la melancolía.
Merece la pena adquirir la última novela de Espido Freire y sumergirse en sus páginas, en especial si se está atravesando un período complicado. Libros como De la melancolía deben habitar nuestra estantería del mismo modo que guardamos fármacos para los dolores en el botiquín.
Blanca Toledano Benito
Maria López Parres
Hace unos meses uno de mis profesores de la carrera nos planteó a todos una reflexión de los conceptos de escultura, espacio y vacío, a través de un trabajó escultórico que desafiara estos mismos.
Sin entender muy bien que se me planteaba y desde una visión demasiado teórica, no sentí que mi respuesta funcionara con lo que la actividad buscaba ponerme de frente. No quise, o no supe, ver más allá de lo socialmente establecido, agobiándome el hecho de pensar sobre lo propiamente ya pensado.
Pero, si de verdad algo te pide ser entendido, lo primero es desarrollar el pensamiento crítico, algo valioso en este área creativa. Es por ello, que si hablamos de escultura y nos remontamos, como he nombrado, al ejercicio inicial de esta cuestión, podríamos entender el trabajo escultórico como la producción que se genera dentro de un lugar, a su vez ya generado en un pasado por otra necesidad planteada del habitar en una plaza en la que, como yo, tú, mi obra o tu obra, han existido y habitado en su plena esencia más mortales y sus creaciones.
En este caso pongámonos de ejemplo a mí misma como portadora de la obra. Todo ello me lleva a pensar en mi habitalidad y la de la pieza antes de ser expuesta. Ya éramos y habitábamos en la construcción considerada mi vivienda, en las calles recorridas para llegar al bus y en el bus camino al aula. Su existencia en esencia y espacio se reafirmaba a la par que, al pasar, éramos vistos y confirmados por más humanos que al igual que nosotros, validan al mirarnos, al mirarlos de vuelta.
Su habitar y el ser mirados es lo que crea esa relación entre existir y ser.
Durante este trayecto ya estaba existiendo en plena forma y su correspondiente vacío, que también generaba su propio espacio dentro de las fronteras de la obra. Igual que, aunque su presencia física no estuviera aún en clase, ya existía en ella porque la idea de su creación y su finalidad del habitar estaba destinada a esa misma exposición. Esto me llevó a plantearme en la realización de mi trabajo como jamás existiría el vacío sin espacio, ni el espacio sin un vacío que lo sostenga.
Igual que la construcción no tendría sentido sin el habitar, pero a su vez el habitar es el que genera la construcción, ya no solo matemática, si no en cualquiera de sus formas sociales al darle a un espacio la característica de permitirnos ser en el, fuera de cualquier tipo de utilización que se le dé a este tiempo después. Eso poco y nada tiene que ver en esto realmente.
Construimos para poder habitar, llegamos al habitar solo si construimos, ambos coexisten y necesitan del otro. A su vez, también habitamos mientras construimos la meta final que percibimos como hábitat, en el sentido más estricto si solo miramos el habitar como un espacio donde resguardarse y no como los espacios, lugares, personas u objetos que les otorgamos la etiqueta y responsabilidad de “ser”. Nuestra existencia está simplemente siendo en cualquier lugar donde fuimos, somos o seremos, con cualquier persona con la que compartamos nuestra esencia más pura.
Desde la primera idea que se materializó en la mente de mis padres, que buscaban mi existencia, yo ya vivía.
Igual que en la más mínima partícula dentro de su ser, considerado el primer lugar físico y palpable etiquetado vivienda donde existimos y ya somos.
Antes de este, nuestras progenitoras existieron de la misma manera que el resto de mortales, derivándonos así al inicio de cualquier vislumbramiento de residencia en la cuaternidad.
Extrapolando lo comentado, podría ser visto el mismo proceso en cualquier acción que llevemos a cabo, algo tan sencillo como simplemente ser y todo lo que ello abarca.
Maria López Parres
Celia Cristo
Kanye West rapero, cantante, y empresario estadounidense. Nacido en Atlanta y criado en Chicago, Ye (como le suelen decir sus fans) empezó a ganar su fama a principio de los 2000 como productor de la discografía Roc-A-Fella Records, pero, ¿qué tiene que ver un rapero con todo esto?
Deciros que Kanye empezó antes con la moda de lo que nosotros nos pensamos. Antes de ser rapero internacional, la firma japonesa Bape le dio la oportunidad de crear unas nuevas zapatillas, un nuevo diseño en el que aparecería en la parte trasera un oso ( para quien no lo sepa es un personaje muy característico suyo ya que aparece en la portada de sus primeros cuatro discos).
Después del éxito que tuvieron, marcas conocidas mundialmente se empezaron a interesar bastante por él, como por ejemplo Louis Vuitton. Pero si hablamos de la gran entrada de Ye en la industria de lo moda no podemos no hablar de su colaboración con Nike, la cual empezó en 2009, creando unas zapatillas ``Air Yeezy´´, convirtiéndose así en uno de los primeros artistas ( y ojo no deportista) en tener unas zapatillas con esta marca. Fueron un gran éxito, hasta hubo unas segundas zapatillas. Por desgracia todo tiene su fin y a Kanye también le llegó, la relación con nike se fue deteriorando. Ya se quejaba públicamente por no tener la suficiente libertad creativa y no tener el mando absoluto y esto le llevo a cortar lazos con la marca. Ahí es cuando Adidas entra en juego y le pone encima de la mesa a kanye todo lo que el quiere, así nacen las ``Yeezy Boost´´y con ellas el nuevo enfoque de Ye en el mundo de la moda con estética futurística, minimalista… es lo que hizo que se convirtiera en un éxito global.
Y bien, ¿Qué tiene que ver entonces Kanye West con unas botas de pescador XXL? ¿ o entre él y un franciscano del siglo XIII? En principio en nada, pero es que de eso se trata, Kanye siempre ha jugado con lo inesperado, ha convertido botas de trabajo en piezas de deseo y ha vestido como un monje en una era en la que solo hay excesos. Desde sus inicios en Bape hasta ahora, ha sabido redefinir que es el lujo, que es la moda y cuáles son sus principios. Es capaz de transformar lo funcional en moda, y lo sencillo en una marca personal, eso es lo que le hace ser único.
Celia Cristo
Sara Blanco
Sara Blanco
Muchas han mamado
de la gran Roma,
otras simplemente
fueron un regalo indoeuropeo.
Aunque qué más dará
de dónde vengan,
si aun así las temen
tanto como a los vivos.
Pero eh, que los valientes
vivimos en el cementerio,
encerrados con una llave
cernida sobre nuestros labios.
Se asustan por todo,
y con todo.
Incluso cuando les oyen dialogar
entre ellos como si nada.
Pero se ha juntado el hambre
con las ganas de comer.
Porque hemos decidido
dejar sin herencia
a todo un país
que solo hace que juzgar.
Una forma de vida,
unas tradiciones
y una riqueza cultural
vigente e invaluable.
Sembrando el odio
como si fuera trigo,
haciendo una dramatización
que pocos se llegan a creer.
O quizás es que solo existe
un público incongruente
que no sabe
más que repetirse.
Simplemente por sentir
vergüenza ajena.
Sara Blanco
link a su portfolio: https://campanilla.my.canva.site
Laura Fernandez Argota
Micky Pollos II tiene la pinta que crees que tiene. El mobiliario es barato y está desconchado, hay un refrigerador al fondo con helados Nestlé. Las paredes están decoradas con fotos enmarcadas de los platos que sirven, cosa que agradezco sin ironía: actúa como complemento al menú y con ellas te sitúas mejor si no dominas la gastronomía peruana. El señor amable que nos pide la comanda (¿Miguel, presumo?) está sentado a la barra mirando las noticias en la tele. Es como si hubieras ido a comer a casa de tu abuelo un martes cualquiera, si tu vida fuera otra.
El bar lo he propuesto yo; me apetece viajar sin presupuesto ni pretensiones. No recuerdo la última vez que viajamos juntas. El mantel de plástico tiene una mancha con relieve de origen desconocido. Me descubro rascándola, llevándome bajo la uña la mierda ajena, cicatrizada.
—Ay, pásame el servilletero, ¿quieres?
Marina alarga el brazo para robarlo de la mesa de al lado. Le devuelvo una mueca cómplice mientras intento limpiarme con el tejido rasposo que agradece mi visita.
—Quién te manda a ti meter el dedo, tía.
—Hija, ya me conoces, veo algo que pinta mal y no me puedo controlar. Allá que voy del tiri.
Nos reímos flojito y desviamos la mirada para mirar la carta con la atención a media asta. Será la última vez que quedemos a solas después de dieciséis años, año arriba, año abajo. Tenemos otras cosas en la cabeza.
He ensayado esta conversación por la calle entre dientes, en terapia frente al ceño escéptico de mi psicóloga, en mi diario y semiconsciente de noche en la cama. Meses y meses de ensayo. Años y años de ir dando forma a lo que en realidad quiero decir. Tengo fama de directa y de agresiva y se me secan las palabras en la boca. Cuando imagino esta conversación veo siempre un kamikaze japonés en una avioneta.
—Tendría que haber pedido el ceviche —frente a ella humea el ají.
—Ya, puede ser… Hace mucho que no quedamos, Mari, apenas te veo.
Mirada del color turquesa de las paredes del Micky II, e igual de maciza. Impenetrable. Su silencio es atento y amable. El bar está desierto aparte de Miguel y el runrún del televisor protege lo que digo.
Hace un año bromeábamos en su salón y el de su futuro marido. Imaginábamos dónde guardaríamos los secretos si nuestro cerebro fuera una casa. Los míos estarían en el cajoncito de la mesa de la entrada; los suyos, en un arcón olvidado en el sótano.
—Cuando te habla así, ¿prefieres que me enfrente o que disipe? Quiero decir, ¿le ofrezco un cigarro como hice el otro día? Porque en vez de eso, me entran ganas de decirle que no le permito dirigirse así a mi amiga.
Sé su respuesta antes de que la diga. La pregunta es otra cosa: va con segundas, terceras, cuartas. La he sacado del armario de la segunda planta. Me avergüenza saber que la única vez que he alzado la voz fue cuando se tomó la libertad de tratarme como a ella, hará un año o así. No soy tan valiente como me gusta pensar y más atrevida de lo a que muchos les gustaría. Quiénes nos creemos todos que somos, en esta situación.
—Puede llegar a ser cruel, pero no tiene malas intenciones. Se pone nervioso con facilidad.
Lleva nervioso ocho años. Una vez Mari me dijo que éramos la misma persona, él y yo; llevo esa frase cosida a mi sombra. Ahora intento calmarme, calmarme, hablar suave.
—Quiero que seas feliz, que seáis felices. Se va a poner más nervioso cuando tengáis hijos. Creo que debería ir a terapia. Creo que tú también deberías. Ocho años son bastantes, pero muchos más tiene una vida entera juntos.
Mi ensayadísimo discurso hace aguas. No soy lo que necesita. Merece una boda llena de sonrisas sinceras y de discursos sobre su amor que se hayan derramado con facilidad sobre el papel, sin censuras.
—Gracias —su abrazo es largo y sincero y huele a pisco. Yo no he bebido y me pregunto si recordará esta conversación. Con suerte algún día, en plena limpieza de primavera, buscando algo en el sótano. Con suerte antes de que vengan los niños. Luego recuerdo que en su casa pasa el trapo una persona empleada, como lo hacía otra en casa de su madre.
Micky nos trae la cuenta y sobre nuestras sonrisas y amables adioses se escucha aún el runrún de las noticias. En Valencia, otra vecina ha muerto a manos de su marido a los 60, él se ha pegado un tiro justo después. La campanilla de la puerta suena y cada una tira para su lado.
Laura Fernandez Argota
Estoy escribiendo tres libros y todavía no he terminado ninguno.
Si que es verdad que el escribir un libro es un proceso largo, con el que hay que hacer las paces en cuánto a tiempo. No todos los escritores tienen el mismo plan de escritura, ni la misma mente. Sin embargo, creo que algo que me reduce la productividad y avanzar es ir detrás de una idea nueva constantemente. Un concepto nuevo, personajes nuevos en un mundo que mi cerebro máquina más rápido de lo que mi cuerpo se decide a escribirlo.
Y no solo se limita a la escritura. Creo que es algo que me pasa desde pequeña. Las ideas simplemente lucen mejor en mi cabeza que cómo lo hacen puestas en papel. Mis pensamientos corren a una velocidad más rápida e inalcanzable, que lo que tardo realmente en volverlos realidad. Es por eso que escribo la mayoría de veces en papel y no sobre las teclas. Pulsar cada botón y borrar cualquier error me ralentiza. Tachar es mucho más fácil que borrar, aunque se vea más feo.
En sí creo que la tecnología nos ralentiza más de lo que nos ahorra tiempo. Al menos lo hace con nuestro cerebro, lo vuelve más lento al ponerle las cosas más fáciles. Lo priva de ejercitarse. Nos llena la cabeza de ideas, constantemente, tantas que se nos vuelve imposible quedarnos con una y centrarnos en ella.
Antes de escribir este artículo, tenía otros dos temas más a parte de éste, por si no podía terminar de desarrollarlo. Y aunque no se me ocurriesen más, con un click a chat gpt, me hubiese sacado otros cuatro de la manga.
Ahora mismo estoy escribiendo esto en el teléfono. Y el corrector a parte de corregirme las palabras, se inventa otras tres antes de que acabe de escribir una. Así, si no recuerdo cómo se escribe o no la encuentro, ya me da otras dos opciones más. O las confunde, haciendo que deba borrar la que me coloca automáticamente sobre la pantalla. Interrumpiendo las oraciones que fabrica mi mente y haciendo que me olvide de ellas.
A veces dejo las películas a la mitad, porque recuerdo que debo terminar ciertas actividades del día que se me habían quedado a la mitad el día anterior o horas antes de ponerme a ver la película. Y obviamente, o se me olvida terminarlas o se apodera de mí la pereza, y mi cerebro da aquel momento como pasado. Películas buenas, películas que me gustan. Por eso disfruto mucho más el ritual que supone ir al cine. Estar encerrada en una sala, obligada a centrarme en la pantalla grande y a mantener el silencio, me hace realmente absorber las películas, aunque me disgusten. Me hace sentarme con el sentimiento de disgusto y analizar el por qué lo hacen. Por qué me disgustan. Quizás es el diálogo, su tiempo, la trayectoria de cámara o el planteamiento de los personajes. Y aquello me ayuda a luego, implementarlo en mis historias.
También me pasa, aunque pocas veces, con mis dibujos. Cuando estudiaba bachillerato de artes teníamos una fecha de entrega límite y yo casi siempre terminaba mis proyectos antes de la fecha. Dibujaba cada día porque había una hora de clase dedicada a ello. En la que solo debíamos centrarnos en eso, el dibujo. Sin distracciones, sin más que hacer. Pero en cuanto me dispongo a dibujar en mi día a día fuera de un aula, siempre hay algo que me interrumpe. El tiempo nunca es suficiente para crear, la vida siempre se interpone de por medio.
Supongo que también es algo que viene con la adultez, la falta de tiempo. El sistema en el que vivimos apenas nos ofrece tiempo para crear, ni para tener hobbies fuera de un trabajo o una pantalla. E incluso nos hace sentir culpables si malgastamos nuestro tiempo en algo que no nos suponga un beneficio económico o físico. El arte está muy infravalorado en esta sociedad porque toma tiempo.
Las series tardan años en producirse porque las ideas no salen de la nada. Salen de un cerebro que últimamente está programado para que se lo hagan todo. Hasta que las inteligencias artificiales creadas por cerebros pensantes, sustituyan a estos mismos. Y ya nada tenga alma.
Leer un libro toma tiempo porque escribirlo toma el doble. Y sin embargo, la mayoría de veces lo que se consume, se usa y se tira. O se cuestiona y critica sin realmente analizarse. Así, descartado, como los tachones en mis libretas.
El arte toma tiempo porque implica materializar algo que sale de uno mismo, darle voz y un espacio físico a algo que sale de la misma nada. Del ser. Y el ser no se puede medir en horas o productividad. Al igual que éste artículo no hubiese salido de mí si no me hubiese sentado a escribirlo. El arte de no terminar nada es el arte de no hacer las paces con el tiempo que esto toma. Y se puede aplicar a todo, a relaciones, a trabajos, a libros, comidas... Las cosas toman tiempo para cobrar forma y volverse algo que exista.
Quizás exagero o quizás no sepa cómo terminar esto.
Firmas en las paredes
Resplandecen
Sobre la noche tuerta,
Un niño mutilado
llora arrodillado
entre dos coches.
Esquirlas
De un cerebro desvencijado
Enarbolan la lumbre
De millares de estrellas opacas.
El niño avanza desorientado
Sobre el camino
Que conduce a la aurora.
Bajo él,
Un abismo
De luces negras.
He sentido
El ascender de las cosas.
“Se le ordena”... En esta ocasión le toca el turno al país de las pupusas, uno de los países con más volcanes y conocido popularmente como el Pulgarcito de América debido a su tamaño. Hoy, como dictaría Bukele, “se le ordena” hablar del país que lleva el nombre de Jesucristo; en otras palabras, el Salvador del mundo. Sí, hoy toca hablar de El Salvador.
Hoy nos remontaremos al 15 de septiembre de 1821, momento en el cual se proclama la independencia de Centroamérica del ya en decadencia Imperio español. A raíz de este suceso se debate si es mejor anexionarse al Imperio Mexicano o, por otra parte, fundar la Federación Centroamericana. El Salvador fue el único territorio que se opuso a la anexión al Imperio Mexicano, llegando incluso a organizar milicias y enfrentamientos militares, porque, por lo que sea, conseguir la independencia de un imperio para entrar en otro no formaba parte de sus planes. Pero en 1823, el Imperio Mexicano cae y esto provoca la creación de la Federación Centroamericana, que durará hasta 1839 debido a numerosos desacuerdos internos. No es hasta el 22 de febrero de 1841 que el Pulgarcito de América proclama su independencia y se constituye como un Estado independiente.
Después de la independencia, el país quedó bajo el control de las familias más poderosas del territorio. Me gustaría escribirsobre una mejora, pero no fue así: la diferencia entre antes, cuando formaban parte del Imperio Español, y después era simplemente que las ganancias económicas ya no cruzaban el Atlántico, sino que se repartían entre los terratenientes salvadoreños.
Esta situación no cambiará hasta la aparición de un personaje llamado Farabundo Martí, símbolo revolucionario de la lucha campesina en El Salvador que surgió en el primer tercio del siglo XX. Su principal logro fue plantar la semilla de la revolución que se produciría a posteriori, pero no todo lo que reluce es oro: a pesar de estar mitificado en todo el territorio, se le acusa de negligencia y falta de preparación, lo que acabó provocando la famosa Matanza de 1932, donde perdieron la vida entre 10.000 y 30.000 campesinos e indígenas. El problema de Farabundo fue la falta de planificación y de una estrategia clara, debido a una mala coordinación, una subestimación de la represión militar, una ausencia de apoyo masivo real y una gran improvisación. Fueron los ingredientes perfectos para que el régimen aplastara brutalmente la rebelión y acabara fusilando al líder Farabundo Martí.
Tras este suceso, el país estuvo sometido a un régimen dictatorial, controlado por los oligarcas de la industria cafetera. Aunque la situación no era la más idónea, la semilla de la revolución que plantó Farabundo Martí comenzó a germinar, provocando la creación de grupos guerrilleros para hacer frente al régimen. La tensión fue en aumento hasta 1980, cuando el ejército decidió asesinar a Monseñor Romero, lo que supuso un punto de no retorno y el estallido de la guerra civil entre los grupos guerrilleros —destacando el FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional)— contra el régimen absolutista del Estado. La guerra tuvo una duración de doce años (1980-1992) y finalizó con los Acuerdos de Paz de Chapultepec, que supusieron la entrega de armas del FMLN y la creación de Arena como partido político. La etapa de la guerra fue una de las más duras vividas en el país. El testimonio de Roberto Caledonio nos cuenta algunas anécdotas: desde cómo acabó secuestrado con el autobús escolar, por el simple hecho de querer ir a la escuela, hasta cuando jugaba en el patio de su casa y escuchaba helicópteros y convoyes militares disparando a civiles. Mostrando cómo la guerra no solo se libraba en los campos de batalla, sino que invadía cada rincón de la vida cotidiana, convirtiendo incluso los momentos más simples en experiencias de peligro y tensión constante.
Pero el fin de la guerra no trajo la paz ni algo que se le pareciera. A raíz del final del conflicto, en el ámbito político se creó un bipartidismo entre Arena (derecha) y el FMLN (izquierda). A día de hoy está demostrado que durante treinta años de bipartidismo ningún gobierno estuvo exento de corrupción; y, si no están en la cárcel, se encuentran exiliados en el extranjero. A la par de estos gobiernos, en las calles de El Salvador se incrementó el movimiento de las pandillas, más popularmente conocidas como maras —palabra que se usa para referirse a un grupo de amigos—. Estas bandas criminales surgieron de la pobreza de la posguerra. El hecho de formar parte de un grupo que brindaba protección y, al mismo tiempo, permitía mantener económicamente a toda una familia era una alternativa muy atractiva para muchos tras la guerra civil.
Esto acabó derivando en que, en treinta años, se produjeran más de 80.000 homicidios y más de 20.000 personas desaparecidas cuyo paradero nunca se llegó a conocer. A ello se sumaban todo tipo de extorsiones al pueblo salvadoreño, la más conocida la renta, que consistía en un pago cada vez mayor. Si no se realizaba, se sufrían las peores consecuencias imaginables para el ser humano. La situación en El Salvador durante este periodo era similar a una anarquía, donde el más fuerte era el que lograba sobrevivir. Este movimiento se sostenía principalmente por el propio gobierno, ya que era este mismo quien financiaba a las maras para conseguir apoyo electoral y optar a la presidencia. En otras palabras, el gobierno salvadoreño negociaba con la sangre de su pueblo a cambio de su propio bienestar.
Desde la llegada al poder de Nayib Bukele en 2019, El Salvador ha experimentado un cambio radical. Con el régimen de excepción y el encarcelamiento masivo de pandilleros, los homicidios han caído a mínimos históricos, convirtiendo al país en uno de los más seguros de América. Sin embargo, este giro trae polémica: organizaciones internacionales denuncian violaciones de derechos humanos, detenciones arbitrarias y autoritarismo. En el exterior, la figura de Bukele divide opiniones entre quienes lo ven como un dictador y quienes lo consideran un libertador. Dentro de El Salvador, la percepción es distinta: la mayoría de la población siente esperanza y reconoce mejoras en la seguridad. Aunque aún son visibles las cicatrices —casas fortificadas, desconfianza en las calles—, por primera vez en mucho tiempo, los salvadoreños caminan con la sensación de que la violencia ya no domina sus vidas.
Nayib Bukele es una figura que genera gran controversia. Ha tomado decisiones que muchos califican de autoritarias, como entrar con el ejército al parlamento nacional, adoptar medidas para alargar su mandato o incluso exigir un tipo de peinado para la juventud en los centros escolares. Sin embargo, cuando se conversa con personas que viven y experimentan de primera mano los efectos de su gobierno, la respuesta suele ser de satisfacción. Incluso, al preguntarle directamente a un ciudadano si sentía que estaba en una dictadura, respondió: “No sé si estamos en una dictadura o no, pero lo que sí sé es que El Salvador de ahora no tiene nada que ver con el país que era hace unos años. Así que, si esto es una dictadura, bienvenida sea”. La otra cara de Bukele son las medidas y cambios visibles que ha impulsado para la población salvadoreña. Entre ellas se destacan la reducción de la violencia, la construcción de nuevas infraestructuras, la apertura de espacios culturales como la Biblioteca Nacional de San Salvador (abierta 24 horas los 365 días al año), el fomento del turismo, la modernización de los trámites públicos, la inversión en salud y educación, así como una fuerte apuesta por la innovación tecnológica. Con todo ello, muchos salvadoreños perciben que su país vive un cambio radical respecto a la inseguridad y el abandono que marcaban el pasado reciente.
El Salvador es un país de contrastes y resiliencia. Desde su lucha por la independencia hasta los conflictos internos y la guerra civil, ha sabido levantarse pese a la violencia, la desigualdad y la corrupción. Las cicatrices del pasado aún son visibles, pero también lo son los avances y las transformaciones recientes, como la mejora en seguridad, la inversión en infraestructura y cultura, y la modernización del país bajo el gobierno actual. La historia de El Salvador nos muestra que, a pesar de los desafíos, su gente tiene la capacidad de reinventarse y construir un futuro mejor. Entre volcanes, pupusas y héroes populares, este pequeño país sigue demostrando que el “Pulgarcito de América”, es solo un apodo.
El poder del veneno
Las novelas de misterio son pertenecientes a un caudal de obras que buscan evocar misticismo, miedo o inquietud. Hay un objetivo claro: despistar y confundir a los lectores, para mantenerlos enganchados. Y, desde la popularización del género, ha habido un método para asesinatos utilizado hasta la saciedad: el uso del veneno. Una forma que, si me preguntan, es completamente fascinante, desde su modo de empleo hasta los efectos que puede causar. Y es que hay todo un arte dedicado al uso de esta técnica de asesinato: una meticulosa planeación repleta de premeditación, alevosía y seguimiento constante. No es asestar un golpe mortal, no consiste en clavar un puñal y causar una herida incapaz de ser curada a tiempo, no se trata de disparar una bala a alguna parte fatal del cuerpo, ni de forcejear con alguien hasta que el aire deje de llegar a sus pulmones. En estos actos, hay una violencia puramente explícita y hasta necesaria para conseguir alcanzar el maligno objetivo. Es algo gráfico, descriptivo ya en su propia imagen, que no deja lugar a dudas.
Pero con el veneno, hay una rutina que aprender, un estudio que realizar de la víctima, conocerla bien. Además, elegir el veneno en sí, ver cuál se adapta más a la situación que el asesino pretenda crear, saber cómo los efectos pueden afectarle, y cerciorarse de que no se den cuenta para que no se lo traten cuando todavía hay tiempo para salvarse. Pero lo que más me fascina del método es, si todo sale a pedir de boca para el asesino, la seguridad con la que la víctima en cuestión ingerirá el veneno sin siquiera sospechar de las consecuencias. El engaño, el despiste con el que la víctima terminará pereciendo. No hay un momento catártico, no hay una gran revelación de que la muerte está rondándote. Sólo una enfermiza y paciente espera por parte del asesino. Todo el conjunto resulta macabramente interesante.
Un poco de historia
La palabra veneno viene del latín venenum, y se usaba para referirse a pociones o bebidas con propiedades mágicas, es decir, medicinas o drogas. El veneno ha estado presente desde tiempos arcaicos; en la edad antigua se usaba para facilitar la caza, y el constante uso de este permitió su sofisticación. Los primeros humanos utilizaban armas convencionales, como hachas, garrotes y espadas, pero pronto tuvieron la idea de buscar formas más efectivas y sutiles para causar la muerte. El veneno fue incorporado al repertorio de armas para la caza. Se especula que la verdadera naturaleza de estas sustancias tan extrañas en aquel tiempo fue mantenida como secreto entre los miembros más importantes de las tribus o clanes, lo cual les otorgaba poder y misticismo. De aquí podría surgir el concepto de “chamán”, por ejemplo. Pasado un tiempo, alrededor del 114-63 a.C, Mítrades VI, rey de Ponto (un antiguo estado helenístico) se vio terriblemente emparanoiado con la idea de ser asesinado con veneno, por lo que, sirviéndose de su posición de poder, probó distintos venenos en criminales condenados a muerte, para así buscar un posible antídoto. Por si eso fuera poco (que no lo es, por lo que sea), también se administraba a sí mismo pequeñas dosis de veneno, con el afán de así desarrollar inmunidad.
Estos actos lo convirtieron en un pionero en la búsqueda de antídotos. Su investigación lo llevó a elaborar una fórmula con la que desarrollar un remedio herbáceo, que denominó Mithridatium, o Mitríades para nosotros. Su descubrimiento se mantuvo en secreto, hasta que sus prescripciones y notas fueron llevadas a Roma y luego traducidas al latín. (Vermendi, 2018) Se sabe también que, en el antiguo Egipto, el primer faraón, Menes, estudió las propiedades de las plantas venenosas y de los venenos, allá el año 300 a.C, aunque él se enfocara más en las propiedades medicinales.
Se cree que los egipcios tuvieron conocimientos sobre el antimonio, cobre, arsénico, opio, mandrágora y el plomo, entre otros. Además, es creencia popular que los egipcios fueron quienes pusieron por primera vez en uso la destilación, lo cual permite obtener veneno de semillas. (Wikipedia, s.f.) El paso del veneno por la historia humana dejó hitos que a día de hoy todavía se hablan, como la célebre muerte de Sócrates en el siglo IV a.C, el suicidio de Cleopatra para escapar del emperador romano o el (supuesto) asesinato de Claudio para que Nerón alcanzara el título de emperador en el 54 d.C. Pasamos de usar el veneno para caza a usarlo para asesinato, de forma premeditada e insidiosa.
Su implementación a la literatura
Al ser un recurso tan efectivo y con tantas variedades en su forma, efectos y aplicaciones, no es de extrañar que el veneno se convirtiera en un recurso recurrente en la literatura. No podemos hablar del inicio de su implementación como tal, ya que el uso del veneno fue una evolución constante desde el principio de la historia. Si quisiéramos hablar de relatos, podríamos hablar sobre lo comúnmente referenciado que fue el asesinato de Sócrates con la cicuta, o también las historias que se pregonaron en base a los asesinatos y conspiraciones ocurridas en el Imperio Romano. Ahora, también podemos remontarnos a la antigua Europa: Geoffrey Chaucer escribió Los Cuentos de Canterbury, una recopilación de relatos que cuenta con uno en particular en el que se describe a un asesino comprando veneno de un boticario para deshacerse de una plaga de ratas. A pesar de no ser este el punto de partida indicado como tal, fue a partir de aquí que diversos escritores y artistas comenzaron a utilizar el veneno como elemento predominante o de cierta importancia en sus obras.
La célebre escritora británica Agatha Christie destaca, ciertamente, por la predilección que mostraba en sus obras por el veneno como arma para el asesinato. Y no es broma, de las aproximadamente 222 obras que tiene, la gran mayoría mueren a causa de ingerir veneno. Y lo que es tanto escalofriante como interesante y fascinante es que la autora describía los síntomas y efectos con una precisión científica de manual. ¿El motivo? Contaba con grandes conocimientos sobre química, ya que sirvió como enfermera voluntaria en un hospital durante la Primera Guerra Mundial, pero fue destinada a una farmacia. A diferencia de hoy en día, que te dan los fármacos metidos en una pequeña caja de cartón envuelta en papel suave, en aquella época debían ser los farmacéuticos quienes elaboraran a mano cada píldora, poción y demás.
De modo que Christie no tuvo más remedio que aprender a identificar las especies con usos medicinales y elaborar los fármacos. Así que la joven se empapó de conocimientos prácticos con los que asistió a mucha gente en su época. No sólo eso, sino que, además, volvió a trabajar en una farmacia, esta vez en el University College Hospital, durante la Segunda Guerra Mundial. Dos guerras mundiales llevaba la señora a su espalda, vaya. Christie obtuvo el reconocimiento de científicos, que afirmaban que lo descrito en sus obras referente al veneno y sus usos contaban con una rigorosa descripción y apego a la realidad. Tanto era así que incluso, durante la investigación del caso policial del envenenador Graham Young en los años 70, se utilizó The Pale Horse (El Misterio de Pale Horse), una de sus novelas, como forma de consulta científica. Tanta precisión causó que la escritora fuera, a veces, blanco de sospechas y acusaciones muy graves, pero no hay que sacar las cosas de contexto. En aquella época, los fármacos y elementos utilizados para la elaboración de los venenos descritos en sus obras estaban muchísimo más al alcance que a día de hoy. Además, no es de extrañar la fascinación que debía causarle todo el tema a Christie. (Gutiérrez, 2024)
si quieres que la gente te crea no te hagas poeta
a veces siento que las palabras no bastan
cuando hay quien dice más que yo con colores
y quien en una melodía puede hacer sentir a más
lo que ni conseguiría yo con mil renglones
papá dice que ya nadie echa de menos
porque la gente ya no se manda cartas
y a veces hasta mis versos los siento ajenos
siendo yo misma quien los redacta
la palabra: moneda que más perdió su valor
de tanta persona que la malgasta,
ahora, para expresar nuestro dolor
con contarlo o escribirlo ya no basta
ya no tiene sentido querer
si nuestro puente entre mentes tambalea
así que mi palabra la voy a ceder,
quien me quiera entender que me lea